La obra vial más importante de la Ciudad de Buenos Aires de los últimos 50 años, que fue supervisada de manera conjunta por AC&A e INECO, el pasado el 27 de mayo celebró su primer aniversario. Esta colosal obra de ingeniería, ubicada en una zona históricamente caracterizada por embotellamientos y polución, permitió aliviar la circulación vehicular y agregó un espacio verde con 13,6 nuevas hectáreas de superficie parquizada permitiendo mejor fluidez colaborando con el medio ambiente.

A lo largo de sus más de 7 kilómetros de extensión, el Paseo del Bajo conecta a las Autopistas Illia, 25 de Mayo y Buenos Aires-La Plata, y atraviesa los barrios porteños de San Telmo, Monserrat, San Nicolás, Puerto Madero, Retiro y Recoleta. Cuenta con cuatro carriles exclusivos para camiones y micros de larga distancia, y 8 carriles para vehículos livianos, cuatro en sentido norte y cuatro en dirección sur, que recorren el viaducto entre la autopista Illia y Puerto Madero.

Con un moderno e imponente diseño arquitectónico, esta histórica obra cuenta con tres mil metros de estructuras de muro colado tipo trinchera semicubierta (60% abierta y 40% cerrada), 10 puentes vehiculares y 9 pasarelas peatonales, que incluyen rampas al inicio del tramo para descender desde el nivel del tablero del viaducto del Nudo Sur hasta el nivel de la losa de fondo de la trinchera. Cabe destacar,  que, en este tramo, se construyó una nueva vía ferroviaria para desplazar la traza de la existente. A lo largo de este conjunto de nodos, espacios verdes y parques que se instalan a lo largo del recorrido y que recuperan la relación perdida entre el río y la ciudad, posee intervenciones con nuevos espacios verdes, de esparcimiento y para que los transeúntes también puedan disfrutar.

Esta obra faraónica, más allá de la infinidad de elogios por parte de analistas especializados, recibió el premio más importante en ingeniería urbana otorgado por la Asociación Argentina de Carreteras como mejor trabajo urbano del año en 2019.

Desde AC&A celebramos el primer año de funcionamiento del Paseo del Bajo, que benefició a millones de argentinos acortando diariamente tiempos y distancias. Como así también, favoreció el reordenamiento vial y brindó la agilidad necesaria a la circulación del tránsito pesado y liviano.